Economía

Mujeres que rompen esquemas

 Cada vez hay más mujeres en puestos de tomas de decisión y en las juntas directivas de las compañías regionales, pero todavía falta mucho trecho que avanzar. Esta vez 20 mujeres la región comparten su experiencia para las futuras generaciones. 

Un siglo separa de la paridad entre hombres y mujeres en el mundo, según revela el Informe Global de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) 2020, y la brecha es aún más grande en el campo económico y político. 

Para hacer más claro el panorama el informe del WEF detalla que solo un 18 % de las firmas en el mundo tienen a una mujer en la alta dirección, en los congresos solo un 25 % son mujeres y en los ministerios de gobierno las cifras bajan a 21 %. 

La región centroamericana no está en mejores condiciones que el resto del planeta, aunque hay algunas excepciones como Nicaragua que está en el puesto 5 del ranking global y Costa Rica en la casilla número 13. Pero por ejemplo, Guatemala ocupa el lugar 113 de 153 países, el último escaño de una nación americana en brecha de género. 

La brecha que mide la WEF es en salud, educación, economía y política, y estas dos últimas son las más amplias. El Salvador está en el puesto 135 de 153 en materia del pago de igual salario por el mismo trabajo, ahí donde el 100 % sería totalmente equitativo, este país llega al 47 %, el índice más bajo de la región.

A escala global de por cada dólar que gana un hombre, las mujeres ganan 79 centavos. Si se habla en la participación directa en la economía, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la fuerza laboral global, la participación femenina es del 49 % , mientras que la masculina es del 75 %. 

“Esta brecha de 26 puntos porcentuales es un promedio: algunas regiones enfrentan una diferencia de más de 50 puntos porcentuales. Las mujeres también experimentan barreras importantes para ingresar al empleo formal y, por lo tanto, tienden a estar sobrerrepresentadas en ciertos tipos de trabajos vulnerables. Además, son desproporcionadamente responsables del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, lo que pone en riesgo sus carreras”, señala el informe de la organización. 

Las brechas 

En trabajo doméstico y trabajo de cuido en el hogar el 89 % de este sigue recayendo sobre las mujeres, aunque ese porcentaje varía de país a país, es una actividad que pone un freno al crecimiento laboral y por ende al acceso a trabajos mejor remunerados. 

“Lo que le cuesta crecer en el trabajo a una mujer lo ilustra muy bien una caricatura, donde está el hombre y ella en una carrera, pero él corre libre y ella tiene que cargar con los cuadernos, los trastos y las maletas de las niños”, ejemplifica Claudia Cruz, directora ejecutiva de Voces Vitales de El Salvador. “Mientras el trabajo de la casa no esté distribuido más equilibrado, va a ser muy difícil que las mujeres quieran seguir escalando, con todos estos retos”, agrega. 

Las responsabilidades no compartidas en los hogares ponen más barreras al crecimiento, señala Margarita de Sanfeliú, Directora del Centro de Investigación y Estadísticas de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), que agrega que en El Salvador implica el 79 % de las horas de trabajo doméstico no remunerado y este porcentaje sube cuando se habla de tareas de cuidado. “Las mujeres que trabajan fuera llevan esa doble carga, todo eso las va limitando, es parte de lo que llamamos las 'cañerías rotas', que caminan pero se van quedando en el camino, entre más va subiendo se van cayendo”, detalla. 

Pero la doble carga es solo una de las aristas, el problema de la brecha de género es estructural. En El Salvador las micro empresas (sobre todo de subsistencia) son manejadas principalmente por mujeres, un 64 %, y cuando ya se habla las pequeñas empresas, el porcentaje manejado por mujeres pasa al 26 %.  Si se sigue escalando el número sería aun más bajo, dice Cruz que agrega que “las mujeres se mantienen en la base”. 

Un estudio elaborado por Fusades detalla que las mujeres en El Salvador y Nicaragua son dos veces más propensas que los hombres a emplearse en el comercio y los servicios relacionados con la educación y la salud, y también en las industrias de baja tecnología. Eso incide directamente en los salarios percibidos porque “participamos en sectores menos rentables y en servicios de baja complejidad”, detalla Sanfeliú. Para ella parte del problema viene desde las carreras que las mujeres eligen, los hombres seleccionan más carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) que los insertan más en la producción per se y el “core” del negocio, porque desde pequeños se promueve en ellos las habilidades espaciales.

 “Quizá el mayor obstáculo para que se cierre la brecha de género económica sea la escasa representación de la mujer en los trabajos emergentes. Un nuevo análisis realizado en colaboración con LinkedIn revela que la mujer está, por término medio, muy poco representada en la mayoría de las profesiones emergentes”, detalla el último informe del WEF. 

Representatividad 

Si se ven los puestos de dirección y tomas de decisiones de las compañías, la representación de las mujeres es menor. Un estudio elaborado por Grant Thornton a nivel global en empresas intermedias señala que solo el 29 % de estos puestos está ocupado por mujeres. En América Latina esta cifra es un poco mayor y llega al 33 %. 

“Históricamente, las empresas familiares de Latinoamérica han estado dirigidas por hombres, que conformaban sus consejos de administración incorporando a familiares, amigos y colegas masculinos. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha fomentado que estas empresas empleen más consejeros independientes, lo que ha generado más oportunidades para las mujeres”, señala el estudio. 

En Centroamérica no hay datos concretos sobre este tema, pero a simple vista la participación de mujeres en las juntas directivas y la alta gerencia, es menor aunque ha ido creciendo en los últimos años. Sanfeliú comparte que un estudio de Fusades elaborado en 2019 demostraba que solo un 21 % de las presidencias de las gremiales estaban ocupadas por mujeres. 

La Asociación Nacional de la Empresa Privada de El Salvador (ANEP) que es la mayor gremial empresarial de este país, solo tiene a una mujer en su junta directiva. “Una de las recomendaciones de nuestra firma es que se le debe de dar mayor participación a la mujer porque tiene otra visión y eso enriquece a la organización”, dice Edy Perez, CEO de Grant Thornton Guatemala. 

Claudia Cruz, directora de Voces Vitales es de la misma visión, “es rentable tener diversidad de opiniones, es positivo y es saludable”, y señala que las empresas deben de tener un plan para ser más equitativos a la hora de contratar talento, quitando sesgos inconscientes de los procesos. 

Mientras eso va cambiando, presentar a mujeres destacadas en diversos roles fomentará también que otras se atrevan a dar el paso y buscar diversas carreras y representaciones dentro de la economía. 

Es por ello que este año El Economista presenta a 20 mujeres, de un amplio universo, que representan a todas aquellas que han logrado escalar. Mujeres ocupando puestos de liderazgo en los sectores más masculinizantes como el eléctrico y el agrícola, hasta el financiero, empresarias y mentoras, conozca a algunas de las mujeres centroamericanas que rompen esquemas.

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