Economía

¿Qué implica que El Salvador pierda el acuerdo con el Fondo Monetario?

Las acciones de la nueva Asamblea dejan en el limbo las negociaciones según han alertado analistas. De ser así, el país tendrá que buscar fondos por otro lado y a una tasa mayor. Hay indicios que este dinero se buscaría con China.

Anuncio.  A principios de marzo Hacienda comunicó oficialmente que el país negocia un acuerdo SAF con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Anuncio. A principios de marzo Hacienda comunicó oficialmente que el país negocia un acuerdo SAF con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Salvador y el Fondo Monetario Internacional (FMI), empezaron a negociar oficialmente un acuerdo de servicio ampliado (SAF) el 4 de marzo pasado. Este acuerdo implicaba un financiamiento de $1,300 millones y el cumplimiento de parte del país de una serie de medidas que significan en algunos casos reformas estructurales.

En el anuncio que hizo el Ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya señaló que este acuerdo "ayudará a aprovechar las brechas presupuestarias para 2021, 2022 y 2023" y a reducir los altos costos asociados con la deuda.

Solo este año las necesidades de financiamiento rondan los $1,600 millones.

El Salvador es hasta hoy el país más afectado en materia fiscal de Centroamérica, según el último reporte macro fiscal del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI).

El anuncio de la negociación de un acuerdo con el FMI generó una serie de reacciones positivas de parte de analistas, sobre todo por el hecho que el país tendría una ruta clara en materia fiscal.

Pero todo eso quedaría en el limbo, según los últimos reportes de bancos de inversión y calificadoras de riesgo, cuando evaluaron las acciones legislativas del fin de semana que han vuelto a poner en el país en la mira internacional.

Para el economista del ICEFI, Ricardo Castaneda, "va a ser un costo bien alto para el FMI si ellos entregan dinero sin garantías de que haya un respeto a la institucionalidad y al estado de derecho".

Otros, como el banco de inversión Stifel, detallan que "esto pone en tela de juicio el programa del FMI que está actualmente en negociación, dejándonos la pregunta que si Bukele quería realmente este programa en el futuro...".

Lo que estaba en la mesa

Para la agencia calificadora de riesgo, Fitch Ratings, el gobierno había "delineado medidas de ajuste fiscal del 4 % del PIB en un horizonte de tres años mediante reducciones en el gasto (2 % del PIB) y aumentos en los ingresos, en parte en nuevos impuestos y en parte mediante mejoras en la administración tributaria (2 % del PIB) como parte de un posible acuerdo con el FMI".

Fuentes cercanas al proceso, han señalado que parte de lo que se estaba negociando en el acuerdo incluía tres medidas claras.

La primera, "el FMI quiere si o sí incluir tema de ingresos", señalaba la semana pasada una fuente que pidió no ser citada. Esto implica: impuestos.

El ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya ha insistido en que no habrá un incremento a los impuestos como el IVA y la renta. Aunque, recientemente matizó que el predial (sobre la propiedad) sí estaría en estudio. Este impuesto era una de las recomendaciones del FMI en 2019 cuando también señalaba la necesidad de incrementar el IVA.

Para el economista Carlos Acevedo, todos los funcionarios que han dicho que no harán algo lo terminan haciendo.

El otro tema en la mesa son medidas de transparencia y gobernanza; y la tercera es la reestructuración de deuda.

Acevedo, explica que esta medida se está utilizando mucho después de la crisis por la pandemia del covid-19.

"Hay varias opciones. Una es ciertamente un refinanciamiento, que tiran la deuda a plazos más largos y a tasas más bajas con un periodo de gracia. Combinado, creo yo, con una estatización de las pensiones", señala Acevedo.

Pero todo apunta a que lo que estaba en a mesa quedaría vedado después de los hechos del sábado que han sido condenados internacionalmente.

"Supongamos que todo el financiamiento dependiente del FMI está en suspenso, lo que estimamos en $1,500 millones, lo que podría llevar el déficit de financiamiento total a $2,000 millones este año sin un candidato obvio para reemplazar al Fondo en los mercados internacionales", reza el documento del banco de inversión Stifel.

De ser así las opciones que quedan, según los analistas consultados, son pocas y lo que se pierde es mucho.

El mayor impacto sería no contar con una ruta clara para solucionar los problemas fiscales, esto podría desembocar en una nueva baja de la calificación del país, en una mayor caída del riesgo país, tal como pasó ayer (ver nota en página 10).

Estos dos impactos causarían un efecto cascada que afectaría directamente en la caída de los precios de los bonos, que significaría deuda más cara en un futuro.

"Frente a las necesidades de financiamiento el acuerdo daba tranquilidad a los mercados internacionales, abría las puertas con otros organismos multilaterales especialmente del BID y el Banco Mundial...", explica Castaneda que agrega que ahora "habrá que ver quién va a prestar esa cantidad de dinero y si fuera vía colocación de bonos, sería a una tasa de interés altísima".

Además afectaría la llegada de inversión extranjera directa, que de por sí la de El Salvador es de las más bajas del istmo.

"Antes pensaban que por incentivos fiscales iban a venir a invertir al país, pero ya no es el factor más importante sino que de la seguridad jurídica del respeto a la institucionalidad y al estado de derecho", dice Castaneda.

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