Economía

SIEPAC aún no aprovecha toda su capacidad

SIEPAC aún no aprovecha toda su capacidad

SIEPAC aún no aprovecha toda su capacidad

El comercio entre los seis países de la región centroamericana llegó a otro nivel en 2013, cuando se empezó a transar energía gracias al Sistema de Interconexión de los Países de América Central (SIEPAC).

Sin aduanas, pero con férreos controles, los centroamericanos también se venden energía eléctrica que viaja por esta línea de 1,792 kilómetros, conformada por 4,622 torres.

Desde esa fecha, esta ruta comercial ha sido utilizada con una tendencia creciente por cada uno de los países. En 2013, las transacciones marcaron 690 gigavatios hora al año (GWh/año), mientras que, al cierre de 2018, según datos del Ente Operador Regional (EOR), fueron 2,651 GWh/año, lo que representa 1,961 GWh/año más y un crecimiento del 284 % en un quinquenio.

El registro no es poca cosa considerando que este esquema es único y ha sido desarrollado por los países centroamericanos generando admiración e interés en otras regiones que buscan emular el SIEPAC.

La interconexión ha permitido que los mercados puedan auxiliarse entre sí ante la demanda de energía no satisfecha a nivel local y en correspondencia la colocación del excedente energético de otro país.

El precio promedio anual de la energía en el Mercado Eléctrico Regional (MER) en 2018 rondó los $74.12 el megavatio hora (MWh), así la factura regional rondó los $196 millones. En 2013, para el caso, las transacciones del SIEPAC fueron de $117 millones.

Pero ¿por qué si en 2013 se transó menos energía que en 2018 la factura fue tan alta? René González, director ejecutivo del EOR, explica que precisamente la disminución de los precios de la energía ha sido uno de los beneficios de la interconexión mediante la compra de contratos firmes. Esto aunado a que los países han diversificado su matriz integrando recursos renovables.

De hecho, el 70 % de las transacciones de energía en este sistema se da bajo este tipo de contratos, cuyo plazo puede ser mensual o hasta un año.

"En el histórico ha venido mejorando el nivel de las transacciones de energía, también el precio ha venido cayendo por diversas razones: mayor oferta de parte de los generadores, precios más competitivos en el MER. Pero obviamente, esa energía barata no llega a todos por una restricción de transmisión que no permite que esos precios se puedan dispersar en toda la región", detalla.

Las limitantes en la cantidad de energía que soportan los sistemas de cada país han sido desde la hora cero del SIEPAC el principal reto a vencer. Por eso el flujo entre algunos países es bajo, como en el sur de la región dependiendo de la época. Pero los grandes jugadores del mercado son Guatemala y El Salvador.

Esta relación ha sido constante casi desde los inicios de la línea. Solo en 2018 El Salvador adquirió el 74.5 % de toda la energía transada en el istmo, y más de 90 % se la compró a Guatemala. Mientras que el gran vendedor en consecuencia es Guatemala, que vendió el 68 % de toda la energía comercializada.

La asignatura pendiente

La línea del SIEPAC fue construida para tener una capacidad de transmisión de 300 megavatios. Sin embargo, no puede aprovecharse en su plenitud en tanto las capacidades de las redes de cada nación no están armonizadas, es decir, que hay países cuya red no podría recibir o trasladar estas potencias de flujos regionales e inyectar su consumo individual de manera simultánea.

De hecho, en el pasado algunos países como Nicaragua, Honduras y Panamá padecieron racionamientos u apagones internos debido a que su infraestructura eléctrica soportaba una capacidad muy baja de trasmisión, pero también porque su generación era insuficiente.

En los últimos años, con el arranque del MER, los países han hecho inversiones considerables, de nuevo, en ambas vías en infraestructura de la red y en generación subsanando sus necesidades internas.

Pero ¿por qué después de tantos años y de ser un reto claramente identificado y prioritario el SIEPAC aún no llega a su capacidad máxima? ¿Es un problema de financiamiento o de voluntades? ¿Qué pasa con la visión regional? Para González, aunque los seis países conservan su visión regional por la interconexión, aún hay dos principales retos a vencer: por un lado, no hay una hoja establecida que responda al cómo hacer estas inversiones locales. Pero también se debe a que muchos hacen las mejoras en transmisión, pero con una prioridad nacional y no regional.

El EOR tras dos estudios, uno de mediano y otro de largo plazo, ha identificado 27 obras de mejora necesarias en la transmisión por un monto de $208 millones. Algunas de ellas ya están en construcción y otras necesitan financiamiento.

"Pero sobre estos estudios no hay nada vinculante. Los acuerdos regionales dejan libre albedrío, porque no se dice que deben hacerlo, simplemente dice que se tiene que desarrollar la infraestructura, pero no cómo. Entonces los países no tienen como la obligación legal de cumplir esto. Por eso es que nunca alcanzamos los 300 megavatios y el tiempo va pasando", indica. En un esfuerzo por esbozar el problema, González dice que es como que cualquier país disponga priorizar sus carreteras internas con el objetivo de traer producción de una zona a otra, pero no lo hace para beneficio de sus vecinos.

"Pienso que todavía la región mantiene la visión conjunta, lo que se necesita es fortalecer los mecanismos que permitan financiar las obras regionales. La visión se mantiene, pero no hay mecanismos tanto legales como financieros que permitan fortalecer la infraestructura regional. Eso no existe... También el trabajo conjunto de las tres instituciones regionales ayudará a que se dé", resumió.

Los entes regionales ya han barajado incluso la necesidad futura de doblar la capacidad de transmisión del SIEPAC, pero este será solo un deseo que puede dilucidarse en el futuro si se logra superar sus capacidades internas para aprovechar lo que ya existe. •

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