Economía

Merkel apuesta por el diálogo con EUA y rechaza hablar de guerra comercial

Merkel apuesta por el diálogo con EUA y rechaza hablar de guerra comercial

Merkel apuesta por el diálogo con EUA y rechaza hablar de guerra comercial

La canciller alemana, Angela Merkel, abogó hoy por el diálogo con Estados Unidos tras su decisión de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio y rechazó hablar de una guerra comercial, convencida de que la aprobación de nuevos impuestos aduaneros perjudicaría a todas las partes. "Nadie ganaría en la carrera", señaló Merkel en una rueda de prensa en la que mostró su "preocupación" por la decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, y ratificó la apuesta alemana por el multilateralismo. En ese contexto subrayó su total apoyo a la Comisión Europea para que se dirija a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y busque el diálogo con las autoridades estadounidenses y con otros países, como China. Tras recordar que hay un régimen de aranceles negociado en el marco de la OMC y que Berlín ha trabajado siempre en favor de un tratado de libre comercio con EEUU y de la eliminación de barreras, la canciller aseguró que ése debe ser el objetivo y confió en las gestiones de la CE, responsable de la política comercial. No quiso comentar las medidas arancelarias barajadas por la UE para responder a Washington, al insistir en que lo primero es hablar con EEUU, y rehusó usar "palabras marciales", cuando se le preguntó por la posibilidad de que se abra una guerra comercial. "No ayuda", recalcó Merkel para insistir en que la imposición de nuevos aranceles no sólo tendría repercusiones en la economía alemana, sino que perjudicaría a todos. Poco antes, el viceportavoz de la Cancillería, Georg Streiter, había mostrado el rechazo del Gobierno a una medida "ilegal" y adoptada de manera unilateral que, a su juicio, no tiene nada que ver con la seguridad nacional, argumento esgrimido por Trump, sino con la economía. Una portavoz del Ministerio de Economía, Annika Einhorn, insistió en que el objetivo es consensuar una respuesta "clara" con la CE y los socios europeos, pero no abrir una guerra comercial. El Ejecutivo alemán aboga por estudiar el problema de la sobreproducción de acero en los foros multilaterales existentes, convencido de que las medidas unilaterales dañan a los consumidores, al comercio internacional y abren la puerta a una escalada de nuevas medidas proteccionistas. Según los datos facilitados por el Ministerio de Economía, el 4 % de las importaciones de acero estadounidenses proceden de Alemania y el 4,4 % de las exportaciones alemanas de ese producto tiene como destino EEUU.

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