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Economía

Situación fiscal de El Salvador seguirá frágil, pese a la recompra de bonos

Un informe de Barclays destaca que el anuncio reafirma la disposición de pagar, pero advierte que el éxito de la transacción aumentaría las "vulne- rabilidades externas".

Retos para el país. El Salvador tiene varios compromisos financieros en 2022: pago de LETES, CETES y una brecha presupuestaria.

Retos para el país. El Salvador tiene varios compromisos financieros en 2022: pago de LETES, CETES y una brecha presupuestaria.

El panorama fiscal de El Salvador para los próximos años sigue siendo complicado, aun si el gobierno salvadoreño logra concretar la compra anticipada de sus bonos en el mercado internacional, según coinciden diversos análisis.

Esta semana, el Ejecutivo anunció que dentro de seis semanas saldrá a "recomprar" los bonos que vencen en el 2023 y el 2025, a precios de mercado. Para el pago de ambas emisiones, el gobierno necesita $1,600 millones.

Para reunir los fondos, el parlamento autorizó el traslado de los derechos especiales de giro (DEG) del Banco Central de Reserva (BCR), que equivalen a $360 millones, aproximadamente, al Ministerio de Hacienda; y la reorientación de un préstamos de $200 millones del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

En opinión de Barclays, el anuncio del gobierno salvadoreño "reafirma su disposición de pagar". Si esta operación es exitosa podría ayudarle a extender el cronograma hacia una posible reestructuración de deuda, "pero a expensas de aumentar sus vulnerabilidades externas, ya que aceleraría el proceso esperado de agotamiento de las reservas", dice un análisis de la entidad financiera, con sede en Londres.

“Tengo la sensación de que el gobierno está intentando esto para ver si con ello logra abrir una ventana cerrada, que era el acceso a los mercados internacionales a través de la colocación de bonos”.

Ricardo Castaneda, economista del ICEFI.

Barclays indica que aún están por conocerse los parámetros de la oferta, y que las fuentes de financiamiento para completar la transacción y que aún no están claras. "Los mejores niveles de liquidez podrían brindarle al gobierno un espacio adicional para cumplir con sus obligaciones más inmediatas, pero la situación sigue siendo muy frágil", destacó la institución.

"En ausencia de acceso al mercado o de una gran financiamiento multilateral, la principal fuente adicional de liquidez seguirían siendo las reservas internacionales del banco central", agrega Barclays.

"Si revisamos las fuentes de financiamiento, en realidad lo que el gobierno está haciendo es contratando deuda para pagar deuda, la única diferencia es que ahora ya no sería con inversionistas privados sino que será con el Banco Centroamericano y con el Banco Central de Reserva", indica el economista Ricardo Castaneda, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI),

Destaca que la tasa del movimiento que incluye al BCIE "es una buena decisión, debido a que El Salvador pagaría una tasa de interés más baja", pero que "con el BCR pudieran haber un poquito más de riesgos", ya que los DEG forman parte de las reservas internacionales netas (RIN).

"En un contexto donde la economía estadounidense en un segundo trimestre ha tenido una actividad económica negativa, donde hay muchos temores de recesión, para una economía dolarizada, puede haber implicaciones", señala Castaneda, aunque matiza que esta medida es menos riesgosa que otras como, por ejemplo, que el gobierno emita una moneda para pagar.

Castaneda explica que las reservas internacionales son "como el colchón que a usted le sirven para amortiguar en momentos de crisis económicas fuertes". El Salvador, una de las tres economías dolarizadas de Latinoamérica, no emite dólares. "Cuando la actividad económica se va reduciendo se pueden hacer uso de las reservas internacionales para que en la economía no falte liquidez", detalla el economista.

Durante la pandemia, las reservas internacionales cayeron. En febrero de 2020, eran de $4,500 millones en moneda extranjera; en junio de ese mismo año, $3,100 millones, porque "la actividad económica estaba cayendo", apunta Castaneda. En junio de este año, el valor de RIN eran $3,400 millones, con lo que el BCR prestará quedarán en $3,100 millones, "un monto cercano al valor más bajo en lo peor de la pandemia".

Empero, los "aprietos fiscales" del país no concluyen con la recompra de los bonos, puesto que en el segundo semestre del año enfrenta vencimientos de deuda de corto plazo por $1,932 millones; tiene una brecha presupuestaria reconocida de alrededor de $500 millones, aunque sus obligaciones para el cierre de 2022 son mucho más elevadas, y, de momento, sus fuente de financiamiento internacionales son el BCIE y el CAF, ya que no cerró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Hacienda afirma que cumplirá con sus compromisos."Seguimos opinando que si bien fiscalmente el gobierno podría tener algunas fuentes de financiamiento para arreglárselas en el corto plazo, los riesgos sobre la balanza de pagos son mayores, lo que podría socavar su capacidad para mantenerse al día con sus obligaciones", recalcó Barclays.

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