Economía

Tasas de interés siguen a la baja en Centroamérica

Expertos esperan que, en algunos países, las tasas bancarias se estabilicen en 2022, producto de la recuperación económica y del crédito.

Tasas. Un entorno de tasas de interés bajas favorece a los deudores porque obtienen financiamiento a un costo menor.

Tasas. Un entorno de tasas de interés bajas favorece a los deudores porque obtienen financiamiento a un costo menor.

Las tasas de interés activas y pasivas en Centroamérica continuaron en 2021 con la tendencia a la baja observada en 2020, debido principalmente al incremento de liquidez en todos los mercados.

Por la parte externa, las tasas de interés están influenciadas por la tasa de referencia de la Reserva Federal (FED) que se ha mantenido en 0.25 %, a pesar del aumento de la inflación, y las tasas de los adeudados con los sistemas financieros, que depende del riego país.

Asimismo, los expertos señalan el contexto de incertidumbre sobre la reactivación económica de la región y a nivel mundial, debido a un potencial escenario de estanflación: inflación con estancamiento económico.

El crecimiento de los depósitos se aceleró en 2020 a tasas superiores a 10 % en todos los mercados centroamericanos, lo que permitió a las instituciones financieras trasladar, en diferentes magnitudes y ritmos, las menores tasas de captación hacia los créditos.

Las tasas de interés pasivas (la que se paga por los depósitos) en términos reales (descontada la inflación), en general, tendieron a aumentar hasta abril de 2020, posteriormente muestran una acentuada baja, según datos del Consejo Monetario Centroamericano.

En el caso de Nicaragua, que llegó a tener la tasa de interés pasiva más alta (6.25 % en agosto de 2020), muestra una caída hasta 0.61 % en agosto de 2021 (-564 puntos). Por su parte, en Honduras, de un máximo de 5.86 % en mayo del año pasado cayó a 0.81 % en agosto de 2021 (-505 puntos).

El Salvador se redujo de 5.33 % en abril 2020 a -0.43 % en agosto de 2021 (-576 puntos), en Panamá disminuyó de 4.74 % en mayo 2020 a -0.61 % en julio 2021, y Guatemala bajó de 3.56 % en febrero 2020 a -1.61 en igual mes de 2020, para luego subir hasta 0.44 % en agosto de 2021 (-312 puntos).

Para el caso de las tasas de interés activas (la que se cobra por los créditos) en términos reales, el Dr. Claudio M. de Rosa, Investigador del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Francisco Gavidia (OPP-UFG), señala que también mostraron "una importante reducción, especialmente después que las instituciones financieras lograran acuerdos con los clientes con créditos en riesgo y crearan reservas especiales, mostrando un alto grado de responsabilidad".

Honduras registró una baja de la tasa de 14.41 % en mayo de 2020 a 10.93 % en agosto 2021; y en igual período Nicaragua cedió de 13.23 % a 5.07 %, y El Salvador de 8.33 % a 1.87 %.

Panamá, en un período más corto, bajó de 11.08 % en mayo 2020 a 5.76 % en julio,

Costa Rica redujo la tasa de 11.85 % en junio de 2020 a 6.80 % en julio de este año.

Guatemala, que mostró una reducción desde 11.30 % en febrero de 2020 hasta 5.96 % en febrero de 2021, comenzó a registrar un alza hasta 8.23 % en agosto.

A juicio de Rolando Martínez, director senior de instituciones financieras de Fitch Ratings para Latinoamérica, señala que este año la liquidez elevada en los mercados se mantiene aun y cuando el crecimiento de los depósitos se ha desacelerado. Solamente en Nicaragua las tasas de interés pasivas se han incrementado levemente en lo que va de 2021 que podría explicarse, en parte, por el entorno operativo volátil.

"Las tasas de interés reales reflejan el comportamiento de las tasas de interés nominales, las cuales han sostenido una tendencia a la baja en todos los países de Centroamérica, así como de la inflación, la cual tiene presiones al alza actualmente debido principalmente a factores relacionados al comercio y transporte internacional", señala Martínez.

Si bien tanto las tasas activas como las pasivas han bajado, usualmente las tasas de interés pasivas se ajustan más rápido a las condiciones de mercado porque los depósitos se captan a plazos menores que los que tienen las colocaciones de préstamos.

Ventajas y desventajas

Para analizar los pros y contras de esta situación, Paúl Caro, director de análisis de Pacific Credit Rating, aclara que se deben agrupar primero a los agentes económicos en inversionistas, deudores e intermediarios financieros.

Para los inversionistas, la situación actual los desincentiva a realizar inversiones en instrumentos financieros o depósitos, en el caso de personas, por las bajas tasas de interés. En lo positivo, las personas incrementarán su consumo y las empresas invertirán en proyectos que no eran factibles a las tasas de interés antes de la pandemia.

Los deudores tomarán ventaja de la reducción en las tasas para reestructurar su deuda o tomar nueva deuda para sus proyectos, esto incentivará el crecimiento de los créditos.

Finalmente, los intermediarios financieros se beneficiarán del crecimiento de los créditos, lo cual llevará a una recuperación de las tasas de interés.

En el mediano plazo, Caro espera que la inflación se reduzca y las tasas de interés se recuperen, a medida que la economía muestre mayor dinamismo.

Sin embargo, en el contexto actual también existe el riesgo que la inflación se mantenga a tasas elevadas y no esté acompañado por una reactivación económica, por lo que se de una estanflación y los gobiernos tendrán que decidir entre subir la tasa para detener la inflación o mantenerlas.

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