Economía

Tiempo de las multilatinas

Tiempo de las multilatinas

Tiempo de las multilatinas

Las empresas de los países en Centroamérica han luchado en tiempos difíciles y, con esfuerzo, se han convertido en centroamericanas, como paso natural, casi obligado. Ahora a algunas la región les queda pequeña y reclaman un lugar cada vez más preponderante en el continente para así volverse Multilatinas. Las huellas que deja este proceso en el istmo son profundas, no solamente en el movimiento de capitales, sino también en una diversidad de áreas económicas y sociales. En términos generales, el proceso de internacionalización de las empresas en América Latina ha sido fuerte en los últimos años. Sin embargo, el contexto reciente no ha sido el más favorable. La salida de capital desde los países de América Latina y el Caribe disminuyó un 47 % en 2016 y se ubicó en torno a los $25,567 millones, según estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Esto se explica por el declive de Brasil como inversionista. ¿Cuántos de estos $25,000 millones de IED salen desde Centroamérica? Sin duda, muy poco. Se estima que las firmas de Costa Rica invierten cerca de $386 millones anuales, mientras que las de origen guatemalteco y hondureño superaron los $90 millones, pero no hay datos para El Salvador, Nicaragua y Panamá. Jorge Mario Martínez-Piva, jefe de la Unidad de Comercio Internacional e Industria de la CEPAL, considera que se debería disponer de más datos para estudiar mejor este fenómeno. “Sí hay cifras, pero son muy malas, porque resulta que no hay una obligación contable para registrar a las empresas y su origen. En México sí existe esa obligación, en Centroamérica no, los datos son los oficiales de los bancos centrales y son relativamente débiles, nos consta que no muestran toda la realidad de las inversiones”, opina el analista. Existen distintas maneras de aproximarse a este fenómeno, comenzando incluso por la definición de multilatina. Aunque los especialistas advierten que no se trata de conceptos científicos. La CEPAL prefiere usar el término de translatina para referirse a una empresa latinoamericana que posee inversiones transfronterizas estables en el tiempo y que controla a filiales en el extranjero. Dentro de ese marco conceptual, toda empresa centroamericana con inversiones estables afuera de un país se consideraría una translatina. “Los centroamericanos pensamos que a veces las empresas translatinas son solo las muy grandes, resulta que no, con esta definición una empresa que cruza la frontera ya se convierte en una”, reflexiona Martínez-Piva. Por su lado, la consultora Deloitte utiliza una calificación diferente: compañías globales, multinacional, multilatinas y regionales, explica Federico Chavarría, socio de Deloitte y líder mundial de las prácticas de Centros de Servicios Compartidos. Así, para ser multilatina, una empresa de Centroamérica con operación en el istmo debería operar, por lo menos, en dos países de la región y en México, o en un país de Suramérica o el Caribe. En tanto, las compañías que llegan a Estados Unidos o cruzan a otros continentes ya entrarían en el terreno de las multinacionales. Lo cierto es que el proceso ocurre por tres razones principales, comenta Martínez-Piva: la primera –muy marcada en Centroamérica dado su pequeño territorio– es la ampliación de mercados; la segunda, la búsqueda de recursos específicos; y la tercera, el logro de eficiencias, como por ejemplo cuando una industria de manufactura se cambia de un país a otro con precios de energía más baratos. Para Central American Business Intelligence (CABI), las firmas regionales están dando pasos adecuados en su expansión al extranjero. En general, las firmas centroamericanas en industria, servicios y agroindustriales están penetrando con éxito en los mercados de Colombia, Perú y Ecuador, por el lado de Suramérica; y República Dominicana, por parte del Caribe, dice Paulo de León, director de CABI. Aunque por los temores que genera el discurso proteccionista del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la depreciación del peso mexicano, están haciendo que México esté estrechando lazos con el sur, y en especial con Guatemala. “Hay mucha empresa yéndose a México a abrir operaciones o comprando empresas en condiciones más ventajosas”, dice De León. Entre los anuncios de inversión de firmas de la región fuera de Centroamérica destacan la adquisición de SigmaQ de una planta de empaques flexibles en México, con un monto que estaría cerca de los $40 millones, hecha a través del holding Latin American Kraft Investments (LAKI). En Colombia, el salvadoreño Grupo Poma, mediante Real Hotels & Resorts, abrió su cuarto hotel en este país este año, el Marriott Medellín. En esa misma nación, la costarricense MECO participa en la construcción de obras Cartagena-Barranquilla, entre otros proyectos que rondan los $2,000 millones. En ese intercambio de doble vía, los países del istmo también ven el arribo de multilatinas. Entre los movimientos del año pasado están el de grupo inmobiliario Furoiani Obras y Proyectos, que invirtió $45 millones en el proyecto habitacional Iconnia, en Costa Rica; la empresa de tapicería Proquinal, de origen colombiano, colocará $24 millones en ese mismo país. Por otro lado, el mexicano Grupo Lala, que en 2014 adquirió Eskimo en Nicaragua, desembolsó $30 millones para adquirir una planta de lácteos en Guatemala el año pasado; en telecomunicaciones, Digicel, de Jamaica, anunció un plan de inversiones por $428 millones en El Salvador para los próximos cinco años. Entre las multilatinas y multinacionales de origen centroamericano, que controlan empresas fuera de la región, se encuentran a Grupo Unicomer, de El Salvador, con fuerte presencia comercial en el Caribe, Suramérica y Estados Unidos; Grupo Terra, de Honduras; el Grupo Pellas, de Nicaragua; Britt y FIFCO, de Costa Rica; por Guatemala, CBC, la Corporación Multi Inversiones –propietaria de Pollo Campero– y la constructora Spectrum, solo por mencionar algunos ejemplos. A juicio de León, las relaciones de inversión entre latinoamericanos continuará intensificándose en los próximos años. Ciertamente, la capacidad adquisitiva de la región no es la más atractiva del mundo, pero existe una fortaleza con respecto a las economías desarrolladas: el bono demográfico. La translatinización desencadena una serie de beneficios, agrega: se genera empleo, se transmiten conocimientos y ahorro desde el país inversor. El efecto en los recursos naturales puede ser negativo o positivo, depende de cada situación. “Abrir una sucursal afuera genera más empleo en el país de origen, sofistica empleo, arrastra a otras empresas de logística, financiera, tecnología de la información y tiene impacto en las exportaciones, por eso es muy importante medirlo. Incluso algunos países tienen políticas específicas para impulsar a sus empresas a invertir afuera, como China, por ejemplo, porque es una forma de crecer, ser más eficiente y adquirir tecnología”, valora el profesional de CEPAL. Lo que falta por estudiar aún es el beneficio en los países que originan la inversión. Y es que, al menos en Centroamérica, una región con necesidades de generación de empleo, se cuestiona por qué las compañías locales salen a invertir a otros países. Por ejemplo, ¿que Avianca haya adquirido TACA en 2009 es beneficioso o perjudicial?, se pregunta Martínez-Piva. Sobre ese caso, el profesional considera que ha traído beneficios, ya que en ese caso particular el transporte aéreo necesita de economías de escala muy grandes para ser eficiente. “Que TACA se haya convertido en una transnacional centroamericana y luego sea adquirida por Avianca eso genera ingresos, productividad, competencia. Si no es eficiente la empresa tiene un riesgo de desaparecer”, recuerda. De hecho, hasta la fecha, Avianca es la aerolínea más antigua del mundo con operaciones ininterrumpidas, subraya Danilo Correa, director general de Avianca para Centroamérica y México. “Ser una compañía multilatina es el reflejo de la esencia de nuestra historia, de lo que somos como empresa, con equipos de trabajo y procesos desarrollados a lo largo y ancho de toda Latinoamérica”, apunta Correa. La firma vuela a 106 destinos en 26 países, con aproximadamente 6,000 vuelos semanales. Para este año espera crecer un 5 % en el número de pasajeros movilizados. La influencia colombiana Brasil junto a Chile y México se distinguen como los principales inversionistas latinoamericanos fuera de sus fronteras. Colombia se ubica como el cuarto mayor emisor de Inversión Extranjera Directa en América Latina, con flujos salientes que superan los $33,500 millones, entre 2010 y 2017. Parte de esos recursos se han colocado en la región centroamericana, con un fuerte componente en el sector financiero, pero también en rubros como la industria farmacéutica, infraestructura, energía, entre otros. “El proceso de liberalización de las economías de América Latina que empezó a comienzos de este siglo llega a un punto de madurez, a las empresas se les abrió la perspectiva de que afuera había oportunidades de negocios interesantes”, analiza Juan Pablo Espinosa, director de Investigaciones Económicas de Grupo Bancolombia. Ante los ojos del mundo, América Latina puede lucir como una sola región, pero la realidad es que se conjugan diversidad de perfiles económicos en cada país. Aquí entra en juego el olfato de negocios del empresario latinoamericano. “La posibilidad de poder operar en entornos económicos diferentes genera complementariedades muy interesantes para las empresas colombianas. Por ejemplo, el petróleo. Colombia es un exportador y los incrementos en el precio traen beneficio a nivel económico, pero las caídas le generan un efecto negativo importante, mientras que en Centroamérica la mayoría de países son importadores netos de crudo y la exposición es diferente. Entonces cuando bajan los precios internacionales del petróleo se afecta a la economía colombiana, pero la factura petrolera de países como El Salvador, Panamá, o incluso Guatemala, desciende y los favorece. Esa complementariedad se puede explotar adecuadamente”, dice Espinosa. Tras la crisis financiera internacional de 2008, las empresas colombianas lograron aprovechar los espacios que dejó el retiro de la banca internacional en Centroamérica. Esa fue la oportunidad de ingreso para Grupo Bancolombia, ahora presente en El Salvador, Panamá y Guatemala, así como para otros jugadores del sector financiero como Davivienda y Grupo Aval, que adquirió a BAC Credomatic. “No solamente estamos hablando del caso particular de Bancolombia, otras empresas nacionales también han hecho procesos similares en Centroamérica y Suramérica, por ejemplo, el caso de la aseguradora Sura que tiene presencia desde México hasta Chile; en el negocio de inversiones está el caso de Argos, una compañía cementera que tiene una operación muy consolidada en Estados Unidos”, menciona Espinosa. En el sentido inverso, compañías centroamericanas también aprovechan el mercado colombiano. La desarrolladora guatemalteca Spectrum invirtió $200 millones en el centro comercial Fontanar, en Chía, Colombia; mientras que el salvadoreño Real Hotels & Resorts (RHR), el brazo hotelero de Grupo Poma, ya lleva cuatro hoteles en el país del vallenato: Bogotá Marriott, JW Marriott Bogotá, Cali Marriott y, el más reciente, Medellín Marriott. RHR también está presente en Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana, en este último con un Real InterContinental Santo Domingo y un hotel de la marca Quality. “Lo que nosotros tratamos de hacer es crear proyectos únicos y diferenciados, de gran envergadura, así podemos hacerle frente a momentos económicamente difíciles de los países, porque los productos diferenciados son más resistentes a los cambios económicos”, explica Fernando Poma, vicepresidente de RHR. La firma mantiene la disciplina de ejecutar proyectos cuando cumplen todos los criterios de inversión. “A menos que encontremos a donde todas las estrellas estén alineadas, preferimos decir que no”, dice Poma Los criterios van desde encontrar una demanda insatisfecha, tierra disponible a precios razonables en una excelente ubicación, marcas disponibles, bajas tasas de interés, impuestos bajos, una moneda relativamente estable y la oportunidad de diferenciarse en un entorno cada vez más competitivo. Al emprender manos a la obra, RHR echa mano en un 50 % de financiamiento y otro 50 % en capital propio. Chavarría, de Deloitte, sostiene que, el empresario centroamericano posee la misma calidad que cualquier otro, aunque comparte algunas dificultades debido a su procedencia, una de ellas el acceso al crédito, vital en un plan de expansión. Pero también tienen cualidades a su favor: “El empresario centroamericano está en una posición única porque está acostumbrado a lidiar con economías pequeñas, en donde ha tenido que ser más creativo y más eficiente, la economía de escala es más pequeña. Se obliga y está acostumbrado a buscar nichos, a innovar porque no tiene el mercado, tiene que hacer el mercado, y además tiene que competir con los grandes”, asegura. •  

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