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Michel Temer entierra su reforma estrella presionado por la falta de apoyo

Michel Temer entierra su reforma estrella presionado por la falta de apoyo

Michel Temer entierra su reforma estrella presionado por la falta de apoyo

El presidente de Brasil, Michel Temer, ha enterrado la reforma del sistema de pensiones y jubilaciones, el pilar fundamental de su política económica, presionado por la falta de apoyos en el Congreso y en medio de una intervención federal en Río de Janeiro que impide la votación de una enmienda constitucional. El Gobierno de Temer anunció el lunes que aparcó definitivamente su principal proyecto económico y justificó que, por imperativos constitucionales, la votación de la reforma de la Seguridad Social no puede ser realizada mientras dure la intervención de Río, decretada el viernes. No obstante, el Ejecutivo ya no contaba con los avales suficientes para llevar adelante la polémica medida, especialmente en un año electoral en el que los legisladores necesitan granjear el apoyo de la población. "Esto era esperado porque la prensa venía informando de que el Gobierno no tenía apoyo parlamentario. Ahora con la intervención de Río y otras cuestiones de orden jurídico que suponen un obstáculo, entiendo que el Gobierno aprovechó y se rindió a la realidad", explicó a Efe el profesor Mauro Rochlin, de la escuela de economía Fundación Getulio Vargas (FGV). De acuerdo con Rochlin, el mercado financiero ya había asimilado que el Gobierno no conseguirá aprobar la reforma del sistema de pensiones antes del final de año, cuando concluye el mandato de Temer, y por eso el mercado terminó la jornada sin grandes sobresaltos. La bolsa de Sao Paulo avanzó un 1,19 % y su índice Ibovespa, principal referencia del corro, cerró la jornada en los 85.803 puntos, mientras que el real se depreció un 0,61 %. Tras la decisión del Gobierno, la agencia de calificación de riesgo Moodys subrayó el efecto negativo de abandonar la reforma del sistema de pensiones. "Aunque ya esperábamos que una reforma amplia fuese improbable, abandonar los planes para aprobar la propuesta es negativo para el perfil de crédito del país, pues restringirá fuertemente la capacidad de las autoridades de cumplir con el techo del gasto del Gobierno en los próximos años", señaló Samar Maziad, analista senior de Moodys. Temer abanderó la reforma y la convirtió en la "joya de la corona" de su paquete de austeridad, el cual incluyó una reforma laboral que abre la puerta para el abaratamiento de los despidos y la aprobación de un techo para los gastos públicos. El presidente, en el poder desde mediados de 2016, tras la destitución de Dilma Rousseff, llegó a admitir el pasado viernes que si el Gobierno reuniese los votos suficientes para apoyar la reforma "cesaría" la intervención en el área de seguridad de Río de Janeiro, pero finalmente optó por dejarla a un lado. Para la oposición, el decreto de intervención fue una "cortina de humo" debido a la falta de votos para aprobar la medida. "Es una decisión política para cambiar la agenda del país. Viendo que no iban a aprobar las pensiones, cambiaron la agenda e hicieron una intervención en Río", llegó a afirmar la pasada semana la senadora y presidenta del izquierdista Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffmann. Según algunas versiones de prensa, el Gobierno evalúa ahora realizar modificaciones en el sistema de pensiones sin la necesidad de tocar la Carta Magna brasileña. A pesar de que la medida ha sido aparcada, el profesor Rochlin consideró que el debate de la reforma "puso en evidencia un problema que es urgente, el del déficit" del sistema de pensiones, que el año pasado alcanzó un récord de 268.700 millones de reales (unos 83.968 millones de dólares). "Aunque todavía no fue puesto en la agenda, en votación, el debate sirvió para mostrar la necesidad de promover la reforma. Cualquiera que sea el nuevo Gobierno, más liberal o más de izquierda, va a tener que promover la reforma, es solo cuestión de tiempo", sostuvo. La reforma del sistema de pensiones ha sido aplaudida por el mercado y las patronales y criticada por los sindicatos, que la víspera convocaron una jornada de movilizaciones para presionar al Gobierno.

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