Economía

Raíces financieras sólidas

Raíces financieras sólidas

Raíces financieras sólidas

Si en 2017 el entorno operativo de Centroamérica fue demandante, este 2018 los ventarrones azotarán con más fuerzas,  pero los grupos financieros regionales, como árboles de raíz fuerte, están bien preparados para resistir. Las economías de escala, su diversificación de mercados geográficos, su propuesta integral de servicios financieros y, por lo general, una mejor fortaleza de gobierno corporativo, les brindan más herramientas a estos conglomerados para pararse firmes frente a los embates del tiempo y salir airosos, coinciden analistas. Este año los incrementos de los intereses traerán un estrechamiento en los márgenes de intermediación para la banca, sostiene Jorge  Chaves Villalta, subgerente General de SC Riesgo en Costa Rica. Por esto, el concepto de lograr eficiencias y reducción de costos tomará realce. Igualmente  2018 puede ser el año en el que estas familias financieras saquen a relucir todas sus herramientas redoblen sus procesos de digitalización, así como la comercialización de productos financieros complementarios, como la banca-seguros. Una de las claves para entender la banca este año estará en contemplar sus fuentes de fondeo. Los grandes jugadores podrían acudir a los mercados de capitales en busca de condiciones de financiamiento más ventajosas. Por su naturaleza, los bancos con presencia en dos o más países de la región persiguen atender a los clientes con operaciones internacionales. Así, la banca apoya al proceso de regionalización de las compañías. A nivel global también hay factores positivos, como que la economía de Estados Unidos creció al 3.3 % hasta el tercer trimestre de 2017, según el Departamento de Estado; además, las remesas subieron a un ritmo del 14.4 % en Guatemala y del 13 % en Honduras durante el año pasado. Ambos fenómenos son suculentos para la banca. “La participación de los servicios de intermediación financiera constituye uno de los aspectos más prometedores dentro de las perspectivas económicas para 2018”, reflexiona Óscar Jasaui, presidente de la agencia Pacific Credit Rating. Aunque el panorama interno no luce tan alentador. La crisis política en Guatemala el año pasado apretó al sistema bancario de ese país a crecer a un ritmo de un dígito, mientras que las polémicas elecciones en Honduras en el último trimestre del año puede afectar la rentabilidad de la banca, apunta Rolando Martínez, director sénior de Instituciones Financieras de Fitch Ratings. “Usualmente en el último trimestre los bancos colocan más cartera a y los comercios venden más, es un período del año donde la actividad económica es mayor y que todo esto venga a pasar antes de la temporada navideña puede ser un impacto importante”, analiza Martínez. Jugadores relevantes En Centroamérica operan alrededor de 41 entidades registradas como grupos financieros, ya sea regionales o con operaciones en un solo país, en donde un número similar de bancos pertenece a los mismos, explica Jasaui (sin incluir a Panamá). Las condiciones de C.A., con economías pequeñas y muy relacionadas, facilitan la expansión de las familias bancarias. La cercanía no basta, y los más exitosos saben leer las diferencias entre cada país. Dentro de este tipo de firmas regionales, Martínez distingue tres categorías: la primera, los grupos que operan con un modelo de negocios integrado en todos los países; la segunda, los liderados por bancos fuertes en un país, con operaciones pequeñas en otros; y la tercera, los internacionales, que tienen operaciones en varios mercados, pero no en todos. En el primer estrato, tan solo dos grupos cuentan con presencia regional plena, con tecnología estandarizada e, incluso, los mismos productos: BAC Credomatic, de Grupo Aval, y Promerica, ambos  fundados en Nicaragua, aunque el primero ahora es de capital  colombiano. En la segunda escala, bancos guatemaltecos como Industrial, G&T Continental y Banrural; y de Honduras, como Ficohsa, van a la cabeza en sus países de origen y se dedican a nichos de negocios en el resto de plazas de la región. Y para finalizar están los internacionales. Ahí destacan Bancolombia y Davivienda, de Colombia, y Scotiabank, de Canadá. ¿Es coincidencia que los bancos con presencia totalmente regional sean de origen nicaragüense? “Tal vez el contexto histórico en el que surgieron esas entidades les llevó a tratar de diversificar sus fuentes de ingreso, sus riesgos hacia otros países. Al final no solo fueron ellos, LAFISE también se empezó a diversificar, solo que LAFISE tiene un grupo menos extenso que BAC Credomatic y Promerica”, responde Martínez.   A finales de la década de los noventa y principios de los 2000 llegaron a Centroamérica grupos internacionales, como HSBC, Citibank y GE Money, pero por decisiones estratégicas dejaron sus activos bancarios y financieros de la región en manos colombianas. Bancolombia, de Grupo Bancolombia; BAC Credomatic, de Grupo Aval; y Davivienda figuran entre los mayores jugadores en el ramo bancario en la región. Centroamérica se beneficia de estas inversiones. La banca colombiana comprende la manera de hacer negocios en el istmo y, además, están aplicando estándares de operación y control que cumplen en su país de origen, los cuales son más elevados, apunta Chaves, de SC Riesgo. Por otro lado considera que la banca centroamericana que en expansión,  sobre todo bancos de Guatemala como Banco Industrial y G&T Continental; y de Honduras como Atlántida y Ficohsa, tienen la oportunidad en la atención de nichos específicos en las plazas a las cuales ingresan. “Tal vez no van a llegar a los mercados a competir con los grandes bancos que ya tienen una fortaleza intrínseca, pero sí a nichos específicos, me parece que ahí sí hay una oportunidad para estos grupos”, reflexiona Chaves. El año pasado los conglomerados continuaron expandiéndose en la región. Ejemplo fue Atlántida, que se estrenó con su primera operación bancaria fuera  de Honduras, específicamente en El Salvador, tras la compra de ProCredit, compró una corredora de bolsa (Roble Acciones y Valores) y constituyó una gestora de fondos de inversión. Anteriormente, en 2015 su empresa relacionada, Corporación de Inversiones  Atlántida adquirió AFP Confía. Por su lado, BAC Credomatic emprendió la unificación de su marca a escala regional; y Bancolombia invirtió unos $120 millones tan solo en Centroamérica. Por sí mismo los holdings financieros no son más riesgosos, pero sí introducen desafíos en materia de regulación. En primera instancia, este pasa por una mejor comprensión sobre su giro de actividades, cada vez más diversas y sofisticadas, agrega por su lado Jasaui. “Al tener en cuenta que los grupos financieros centroamericanos tienden a crecer de forma intrarregional, se hace fundamental la cooperación entre países y sobre todo la articulación de esfuerzos entre el Consejo Monetario Centroamericano y el Consejo Centroamericano de superintendentes de bancos, de seguros y de otras instituciones Financieras”, considera el presidente de PCR. Para conocer los 21 árboles genealógicos con arraigo bancario más relevantes en la región centroamericana, lea la última edición de Revista El Economista. •

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