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Varias ONG cuestionan la intervención y papel del Ejército en Río de Janeiro

Varias ONG cuestionan la intervención y papel del Ejército en Río de Janeiro

Varias ONG cuestionan la intervención y papel del Ejército en Río de Janeiro

Organizaciones humanitarias y analistas cuestionaron hoy la decisión del presidente de Brasil, Michael Temer, de intervenir la seguridad pública en el estado de Río de Janeiro y dejarla en manos del Ejército. Temer anunció hoy que el general Walter Souza Braga Netto asumirá la responsabilidad de la seguridad en el Estado de Río. Este es un aspecto de la intervención especialmente preocupante para una ONG como Human Rights Watch (HRW) debido a la ley que impide a la justicia civil juzgar actuaciones del Ejército. La decisión de Temer "va en la dirección equivocada porque parece indicar una estrategia militarizada frente a los gravísimos problemas de seguridad pública de Río", dijo a Efe César Muñoz, vocero de HRW Brasil. El investigador de HRW consideró "preocupante que el interventor de la seguridad vaya a ser un general activo" y además manifestó su preocupación "porque el entrenamiento de un militar es hacer la guerra". También Edison Diniz, director de "Redes da Maré", ONG que promociona el desarrollo sostenible en el complejo de la Maré, el mayor conjunto de favelas de Río de Janeiro, cuestionó la decisión del presidente. "Ya tuvimos intervenciones semejantes, inclusive una acá en Maré por casi año y medio y a un costo muy alto. Eso no tiene algún resultado positivo, no es el tipo de solución que resolverá la violencia en Río de Janeiro", señaló Diniz. A su juicio, el discurso que se ha utilizado es "de guerra" y de "control de territorios pobres" y se refirió en especial a las favelas. "En vez de entrar a hacer la guerra (en las favelas) deberían entrar a proteger a esos ciudadanos con justicia independiente, se debería tener otra configuración de seguridad publica y no acciones bélicas", precisó a Efe. Para Diniz, la medida también tiene un componente político y tendrá implicaciones para las elecciones presidenciales de octubre porque Temer "intenta mejorar su popularidad porque no ha podido sacar adelante la reforma del sistema de pensiones" que era uno de sus principales ejes de gobierno. Ignacio Cano, profesor del Laboratorio de Análisis de la Violencia, apuntó que se trata de "una medida cosmética que genera visibilidad en las calles y cierta sensación de seguridad en pleno año electoral, lo que genera la sospecha de que sea una decisión tomada por el PMDB" (Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el partido de Temer). Cano opinó que existen intereses electoralistas con esta medida,incluso afirmó que "llevan varios meses con esa posibilidad y los crímenes del carnaval son la disculpa". El presidente de la ONG brasileña "Movimiento de Justicia y derechos humanos", Jair Krischke, opinó que "existen otras formas" de resolver el problema de la violencia. "El sistema de seguridad pública de Brasil es una copia de la seguridad pública de la dictadura y por eso es que no funciona y es ineficiente", lamentó a Efe el activista, que alertó a la población sobre cualquier intento de recortar las garantías ciudadanas. Por el contrario, para el coronel José Vicente da Silva, exsecretario nacional de Seguridad, la medida de Temer va en la línea correcta porque hace tiempo que "Río perdió la condición de garantizar la seguridad en el Estado" y "es necesaria una medida extrema". Solo en lo que va de año, se han registrado más de 150 muertes violentas en Río de Janeiro, una ciudad que se acostumbró a vivir con 20 tiroteos al día y que además contabilizó 6.700 homicidios en 2017.

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