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Agua cálida demora llegada de hielo ártico en Alaska

El buque estadounidense de investigaciones científicas Sikuliaq puede penetrar hielo de hasta 0,76 metros (2,5 pies) de espesor. Este mes en el Mar Chukchi, en l noroeste de Alaska, que debería estar cubierto de témpanos, es probable que no ponga a prueba sus límites.

El buque de investigaciones Sikuliaq a su avance a través de una fina capa de hielo en el Mar de Beaufort, frente a la costa norte de Alaska. AP

Científicos de la Universidad de Washington partieron de Nome el 7 de noviembre a bordo del buque de 79,5 metros (261 pies) de eslora, atravesaron el Estrecho de Bering y registrarán observaciones en múltiples sitios, incluyendo Utqiaġvik, conocido previamente como Barrow, la comunidad más septentrional de Estados Unidos. El hielo marino se acerca a la ciudad desde el este en el Mar de Beaufort, pero para encontrar hielo en el Chukchi, los Sikuliaq tendrían que dirigirse unos 322 kilómetros (200 millas) al noroeste.

En la nueva realidad del Ártico estadounidense, el mar abierto es la nueva norma en noviembre en la costa noroeste de Alaska. En lugar de una capa de hielo gruesa y de varios años de antiguedad, los científicos están estudiando el oleaje y cómo pudiera azotar la costa norte de Alaska.

“Estamos tratando de entender cómo es el nuevo otoño en el Ártico”, dijo Jim Thomson, un oceanógrafo en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad de Washington.

El hielo en el Mar de Chukchi a inicios de noviembre estaba en su nivel más bajo del que se tenga registro, dijo Rick Thoman, experto climático en el Centro Internacional de Estudios Árticos de la Universidad de Alaska Fairbanks y exmeteorólogo en el Instituto Nacional de Meteorología.

Los bajos niveles de hielo son un problema para los habitantes de la costa. Comunidades al norte y al sur del estrecho de Bering dependen de hielo cerca de la costa como una barrera natural que protege la tierra de la erosión durante las tormentas invernales.

El hielo marino es además una base para atrapar cangrejos y bacalao en Nome, un corredor de trasporte entre localidades en el Canal Kotzebue y una estación de trabajo para descuartizar morsas cerca de Gambell.

El hielo marino es uno de los elementos físicos más importantes de los mares de Chukchi y Bering. El agua fría, salada, bajo el hielo, crea estructuras en la columna de agua que separa las especies de Alaska de peces comercialmente valiosos como el bacalao del Pacífico y el abadejo de Alaska. Cuando el hielo se derrite crea condiciones importantes para el desarrollo de microorganismos en la base de la cadena alimentaria.

Y luego viene la fauna. El hielo ártico es el hábitat principal de los osos polares y el lugar donde se encuentran las madrigueras que prefieren las hembras para parir. Las morsas hembra con cachorros usan el hielo marino como plataforma de descanso y siguen los bordes del hielo hacia el sur rumbo al Mar de Bering.

La formación de hielo marino requiere que la temperatura del océano sea de alrededor de -1,8 Celsius (28 Fahrenheit), el punto de congelación del agua salada. Históricamente, el hielo se forma en las aguas más al norte y se mueve por las corrientes y el viento hacia los mares de Chukchi y Bering, donde enfría las aguas y permite la formación de más hielo, dijo Andy Mahoney, un físico experto en hielo marino en el Instituto Geofísico de la Universidad Alaska Fairbanks.

Hace 20 años, los meteorólogos daban por sentado que el agua seguiría siendo lo suficientemente fría para la formación de hielo marino.

“Incluso al final del verano uno no podía tener suficiente calor en el océano para elevar la temperatura del agua significativamente sobre el punto de congelación”, dijo Mahoney. “Así que no se requería de mucho para enfriar el océano hasta el nivel de congelación”.

Pero el cambio climático ha creado una nueva y dura realidad. Las elevadas temperaturas del verano han calentado la columna de agua en los mares de Bering y Chukchi. La temperatura del agua desde la superficie hasta el fondo del océano sigue por encima de lo normal, lo que demora la formación de hielo.

Thomson y los otros científicos a bordo del Sikuliaq examinarán cómo los cambios pudieran afectar las costas, que ya se están erosionando.

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