Tendencias

Cómo vivir en una dictadura, sobrevivir a los recuerdos y contarlo

El escritor, poeta y traductor argentino, Leopoldo Brizuela, murió este día en Buenos Aires, luego de una larga enfermedad. En 2012, el autor visitó El Salvador en una gira para promocionar su obra "La última noche", que ese mismo año se había hecho acreedora del Premio de Novela Alfaguara. Rescatamos de nuestro archivo, la nota que publicamos en su momento sobre la presentación de dicho libro.

Cómo vivir en una dictadura, sobrevivir a los recuerdos y contarlo

Cómo vivir en una dictadura, sobrevivir a los recuerdos y contarlo

Cómo vivir en una dictadura, sobrevivir a los recuerdos y contarlo

Cómo vivir en una dictadura, sobrevivir a los recuerdos y contarlo

El escritor, poeta y traductor argentino, Leopoldo Brizuela, murió este día en Buenos Aires, luego de una larga enfermedad. En 2012, el autor visitó El Salvador en una gira para promocionar su obra "La última noche", que ese mismo año se había hecho acreedora del Premio de Novela Alfaguara. Rescatamos de nuestro archivo, la nota que publicamos en su momento sobre la presentación de dicho libro.

“Répétez, Répétez”, decía madame Dupond en las clases de piano, y eso recordaba Leonardo Bazán a sus 12 años, cuando tuvo una reacción inexplicable y se puso a tocar a Bach mientras “las fuerzas del orden” habían llegado a su casa, una noche en plena dictadura argentina.

“Muy bien", dijo uno de los soldados cuando terminó la pieza. Una escena sobrecogedora, pero aún más sabiendo que eso mismo pasó al autor de la obra “La misma noche”, el argentino Leopoldo Brizuela, ganador del premio de novela Alfaguara 2012.

Este hecho de su vida, que permaneció guardado atrás de su memoria, lo revivió al leer un libro “El silencio de Kind” en 2004, que cuenta acerca de una concertista de piano argentina que acepta tocar ante los militares para saber qué habían hecho con su hermana desaparecida, pero estaba tan nerviosa que se desmaya... “es una escena impactante, y ahí recordé lo que me había pasado a mí, qué pasa en la cabeza de un chico de 12 años para dedicarse a tocar el piano en un momento así”, cuenta el autor.

El proyecto de escribir algo acerca de ese recuerdo lo tuvo en mente por un par de años, hasta cuando escuchó en un noticiero que había existido un asalto cerca de su casa en el cual había participado la policía científica y se realizó de forma similar a como lo hacía en la dictadura.

Y ese fue el pretexto perfecto para empezar a escribir esta historia, y que pareciera que es la misma vida de Brizuela a la que le dicen “Répétez, Répétez”, porque cuenta acerca de un escritor (Bazán), un hombre de la misma edad del autor, con sus mismas iniciales (LB), al que le suceden los mismos hechos que al autor (ver cómo robaban una casa vecina y en ese robo estaba involucrada la policía científica y recordó lo que le sucedió de niño, cuando a sus 12 años llegó la milicia a su casa y él tocó el piano).

Pero no es una novela autobiográfica, lo deja muy claro Brizuela, sino una historia que en 271 páginas trata de explicar esa lucha del escritor por reconstruir un hecho confuso que pasó en su niñez, la misma lucha de un hombre por reconstruir su historia y borrar la culpa de lo que sucedió esa noche; culpa por no haber hecho nada, ni haber dicho nada.

Es la misma culpa que puede perseguir a cualquiera de Latinoamérica que vivió una época de represión y calló por miedo a involucrarse, por miedo a que lo tildaran de pertenecer a un bando o a otro.

“Lo que me interesaba es que el lector comprendiera que si me pasó a mí, realmente le pudiera haber pasado a él, y ¿qué hubiera hecho en una situación así? De esa época se cuentan muchas acciones heroicas, pero realmente ¿qué hubiera hecho?” , dice Brizuela, que llegó a El Salvador después de una larga gira por Europa, México y algunos países del Cono Sur promocionando su obra.

La novela tiene un primer plano angustiante y lleno de suspenso, hechos reales que se esconden con datos de ficción y que se basaron en los Juicios de la Verdad, y la apertura de los casos como el de Papel Prensa y los archivos de los informantes de la época de la dictadura argentina.

Pero la novela también es íntima y escarba muchas sensaciones como la culpa y el miedo. El sentimiento de indefensión, cuando las mismas fuerzas de protección son los mismos delincuentes.“Creo (que la novela refleja) una cosa continental, en la gira en el Cono Sur la gente no se sorprende, habla de la novela como que si hubiera pasado ahí; en el norte, además de la dictadura, lo que impacta mucho es la sensación del personaje en 2010, con los policías y no sabe qué hacer”... “esa sensación de indefensión, de inseguridad es bien común... es un sentimiento, la gente habla como si fuera el enemigo al que hay que eliminar, es muy curioso cómo se habla, quieren que el gobierno acabe con la inseguridad, se acaba con el delito, se acaba con el delincuente, pero no con la inseguridad”.

Y ese hecho es el que vuelve a esta novela digna de leerse, por la identificación, por la similitud de la realidad en el pasado y en el presente. A pesar de la indiferencia de muchos por conocer la verdad, porque, como dice el libro, “nadie que no sea víctima quiere saber de esto” y muchos desean olvidar. Brizuela remata y asegura que “a nadie le deja de pasar algo”. •

Datos

Leopoldo Brizuela

Nació en la Plata, Argentina, en 1963. Fue narrador, historiador y profesor de talleres de escritura creativa. Comenzó a escribir desde los 12 años, su primer novela la publicó en 1985. En 1999 ganó el premio Clarín de novela, con “Inglaterra: una fábula”. Publicó también un libro de relatos ganador del Premio Konex, Alfaguara 2002 con “Los que llegamos más lejos”.

Lee también

Comentarios

X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines