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Diego Pulido cuenta sus memorias

El banquero guatemalteco lanzó su libro de memorias donde narra más de 50 años de historia de la banca guatemalteca y de la región, y permite conocer de primera mano la clave de su éxito. Esta es la reseña de "Memorias de un banquero".

Foto: archivo

La vida implica aprender a cerrar los ciclos y buscar unos nuevos por abrir y no hay mejor manera de explicarlo que cerrar un ciclo de éxito bancario de más de 50 años y contarlo. 

Eso es lo que ha hecho Diego Pulido Aragón quien fue gerente general de Grupo Banco Industrial de Guatemala, que dejó el cargo el 31 de diciembre del año pasado. Este banquero nacido en España pero nacionalizado guatemalteco lanzó en septiembre pasado en la Ciudad de Guatemala “Memorias de un banquero” (Hurtado Ediciones) donde cuenta más de medio siglo de historia de la banca centroamericana, pero sobre todo enseña una forma de vida y de crear líderes. 

En el libro que inicia con el prólogo del escritor Francisco Pérez de Antón, también habla su familia, sus amigos, colaboradores y aquellos con los que ha trabajado en las fundaciones que lidera. 

En más de 250 páginas Pulido Aragón narra en primera persona su llegada a Guatemala, su amor por Lucrecia, su esposa y por su familia; su pasión y entrega por Banco Industrial al cual él llegó cuando era un recién graduado del INCAE con ganas de comerse al mundo y el banco, hoy una de las grandes corporaciones financieras centroamericanas, recién empezaba. 

Pulido llegó manejando desde Nicaragua a Guatemala a una reunión que tenía a las 11 de la mañana, la noche anterior sus amigos habían hablado con Ramiro Castillo Love, directivo de Cervecería Centroamericana y presidente del nuevo Banco Industrial, para que le diera una oportunidad. 

Y la oportunidad llegó aunque con una condición: “Es para toda la vida. Si te venís es para toda la vida. ¿Estás de acuerdo?”, le dijo Castillo a Pulido. Él aceptó y el resto es la gran historia, de una institución que nació en 1968.  Cuando Pulido Aragón llegó en julio de 1973 el Banco tenía 60.3 millones de quetzales de activos (en esa época la misma cantidad en dólares) y 3 agencias. Cuando él se retiró de la institución el año pasado, esta ya era una corporación financiera con activos por $18,400 millones, 750 agencias y con presencia fuera del mercado guatemalteco.

Anecdotario 

Pulido Aragón es un buen contador de historias, el ritmo de su libro no cae nunca y hay unas anécdotas que narra que además de formar parte de su historia personal, son parte de la historia de Guatemala y de la región. Como cuando un hombre apareció en la agencia con una granada exigiendo dinero porque sino la iba a detonar ahí mismo, y como Pulido con toda la templanza necesaria pudo manejar la situación para que no llegara a implicar una matanza, aunque tuvo que ceder dinero. 

O cuando secuestraron al gerente general del Banco, Rodolfo Castellanos en 1996, y él tuvo que participar en la negociación, la angustia e impotencia que sintió en ese momento y como su cuerpo le pasó factura dos meses después que liberaran a su amigo. 

Una de las cosas que cuenta el banquero y que fue una de las que le dio mayor rédito en su carrera, fue su capacidad para tomar decisiones rápidas y actuar con determinación. Un claro ejemplo, es uno que cuenta como cuando un día después del terremoto de 1976 decidió abrir las puertas del banco y vino una réplica que botó una pared; la gente corrió y cuando la tierra se calmó: “Empecé a llamar uno a uno a lo que quedaba de puerta... ¿y usted que traía? '200 quetzales para depósito, entre búsquelos, deposítelos y se retira”, dijo  ... y así lo hizo con cada una de las personas que estuvieron ahí. Así que cuenta que empezaron el día con 300 mil quetzales en la bóveda central y finalizaron con 3 millones. 

Asimismo, cuando vio la necesidad de ampliar el horario del banco para que llegaran los clientes que trabajaban después de su salida de la oficina, o como logró que desapareciera el sindicato ofreciendo mejoras a los empleados. 

Otra de las cosas que hizo de él el referente que es ahora, es también su capacidad de estar en muchas cosas. Él se describe como “un colado entusiasta”, pero eso lo hizo participar en varias actividades y sobre todo en tener incidencia en temas de relevancia para el país. Como cuando creó, formó y lideró lo que se llamaría 'Plan Visión de país" y logró que empresarios y políticos crearán una estrategia de crecimiento a mediano y largo plazo para Guatemala, lástima que el esfuerzo no prosperó por motivos políticos y eso lo llevo a su desencanto en esa materia . 

Liderazgo y vida 

“Yo debo de terminar todo lo que comienzo. Es la única forma en la que he podido empezar y terminar nuevos proyectos y lo que me he propuesto”, dice el banquero que explica que para él todo es cíclico y que la vida ofrece grandes, pequeños y medianos ciclos, y que las personas deben desarrollar la capacidad de abrirlos y cerrarlos de manera eficiente, y saber cuántos se pueden mantener abiertos al mismo tiempo. 

Su forma de vida es de tomar decisiones rápidas y no acumular pendientes para que surja lo que él denomina “el estrés por acumulación de ciclos abiertos”.

Su trabajo como gerente le enseñó a qué hacer y qué no hacer a la hora de manejar al personal, y lo llevó a conocer efectivamente la manera de motivar a sus colaboradores, y para ello es necesario, explica, "conocer la escala de valores de cada uno". 

Pulido explica la importancia de influir positivamente en los demás, con el “efecto Pigmalión”. A él le dio muy buenos resultados. También su liderazgo se basaba en la disciplina y dejar las reglar claras, fuera de amiguismos. Y en enseñar que no se puede jugar con el dinero de las personas. Además, señala la necesidad de contar con una estrategia clara. 

“Luego de definir hacia dónde queremos ir, hay que trazar el rumbo para llegar ahí. Pensar es estrategia. Saber a dónde queremos ir es estrategia. Sin estrategia vamos a la deriva y no llegamos a ningún lado”, dice. 

Pulido explica que él le daba mucha relevancia a ver lo que la competencia no estaba viendo, y trabajar en ello. Así llevó que BI fuera el primer banco en tener cajeros automáticos, tarjetas de crédito, autobanco, call center habilitado las 24 horas, horario extendido, entre otras medidas que los llevaron a ser el primero de la plaza. “Me han preguntado si me considero un banquero, un administrador o un empresario y la verdad es que, ante todo, me considero un vendedor y un innovador porque me encanta vender ideas y estrategias innovadoras. No puedo estar en un solo lugar ni haciendo una sola cosa, necesito crear todo el tiempo”, dice Pulido. 

Hoy alejado de la banca, porque no aceptó el puesto de consejero que le ofrecieron, quiere dedicarse completamente a su familia, apoyar a la empresa de construcción de su hijo, hacer crecer una fábrica de miel que adquirieron juntos, y crear junto con sus hijas una academia de liderazgo y cultura organizacional . El ciclo bancario ya lo cerró, pero él no va a parar, porque puede seguir creando todo el tiempo.

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