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En época de clases en casa, se agudiza la brecha digital

La crisis del coronavirus ha obligado a miles de niños a quedarse en sus casas y tomar clases por internet, lo que ha llevado a padres, maestros y autoridades escolares a realizar ingentes esfuerzos para llevar acceso digital a los hogares.

Un autobús escolar con Wi-Fi, en Winnsboro, Carolina del Sur, el 26 de marzo del 2020. La crisis del coronavirus ha obligado a miles de niños a quedarse en sus casas y tomar clases por internet, pero no todos cuentan con este servicio. (AP Photo/Meg Kinnard)

En Carolina del Sur, las autoridades contrataron seis autobuses con Wi-Fi y los colocaron en estacionamiento de la escuela, a donde los padres llevaron a los chicos para que puedan aprender desde el interior de sus vehículos.

Uno de los autobuses estaba frente al edificio de Lacheyle Moore, lo que le permitió a su hijo hacer sus deberes.

“Tengo que ponerle datos adicionales a mi teléfono para que ella pueda hacer su trabajo y recibir sus calificaciones”, relató Moore, quien trabaja como cajera y cambió su horario para poder ayudar a sus hijos.

La pandemia ha convertido en una necesidad la educación a distancia, lo que plantea dificultades para los alumnos que carecen de acceso fácil a internet. Las autoridades escolares trabajan a marchas forzadas para que ningún chico se quede rezagado.

En todo Estados Unidos, casi 3 millones de estudiantes no tienen en internet en casa, ya sea por su alto costo o porque en su zona no hay servicio disponible. La carencia particularmente afecta a estudiantes de minorías étnicas, de ingresos bajos o de hogares donde los padres no tienen educación.

Los principales distritos escolares del país, como Los Ángeles y Nueva York, están invirtiendo millones de dólares para que todos los alumnos tengan conexión y computadoras. Las localidades más pequeñas están consiguiendo maneras de repartir conectores o de llevar puntos de conexión a los estacionamientos de las escuelas. Aun así, otros han regresado a las asignaciones en papel y a los libros tradicionales, al descubrir que los problemas técnicos son muy difíciles de resolver.

“Lo que hay aquí es un empeoramiento de la brecha tecnológica, en que los niños de distritos más acaudalados pueden inmediatamente recurrir al aprendizaje por internet porque ya tenían la infraestructura”, comenta Maura McInerney, directora de asuntos legales del Education Law Center, institución que aboga por los derechos de estudiantes de menos recursos.

“En contraste con eso, los distritos más pobres, que no tienen esos recursos y donde los niños por ejemplo no tienen acceso a Chromebooks, están teniendo dificultades en satisfacer las necesidades educativas de los estudiantes”.

En el condado de Fairfield en Carolina del Sur, el 51% de las viviendas no tienen banda ancha, según un análisis de The Associated Press con base en datos del censo. A nivel nacional, el 18% de los estudiantes no tienen acceso a internet de banda ancha.

“Muchos padres no tienen las aptitudes de ser maestros caseros”, indicó el director educativo del distrito, J.R. Green.

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