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Encarcelamiento de Lula da impulso a candidatos centroderechistas de Brasil

Encarcelamiento de Lula da impulso a candidatos centroderechistas de Brasil

Encarcelamiento de Lula da impulso a candidatos centroderechistas de Brasil

Cuando al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva lo encarcelaron por corrupción la semana pasada, el propietario de un notorio establecimiento nocturno de dudosa reputación de São Paulo invitó una ronda de 9,000 cervezas a sus clientes para que celebraran. "Nunca me imaginé que respetaría y amaría tanto a la policía federal", comentó Oscar Maroni, el dueño del "complejo hedonista" Bahamas Club, quien lucía un disfraz de ‘Beagle Boys’, los chicos malos de las caricaturas de Donald Duck, durante la fiesta. No es sólo en el Bahamas Club, sino en todo Brasil, que los partidarios del centro y de la derecha de la política brasileña están celebrando el encarcelamiento del Sr. Lula da Silva, un instigador sindicalista que encabeza las encuestas de opinión para las elecciones de octubre. De hecho, si el expresidente no puede revocar su condena mediante nuevas apelaciones, Brasil por primera vez en 16 años celebrará una elección sin un fuerte candidato izquierdista. Pero aunque la destitución del Sr. Lula da Silva enfatiza un cambio hacia la derecha entre los votantes brasileños, particularmente en temas sociales como la seguridad y la religión, ciertos analistas opinan que esto no beneficiará automáticamente a todos los políticos conservadores. El ingrediente principal de las elecciones de este año será la ira contra la clase dirigente, agregaron los analistas. Los políticos exitosos serán aquellos que puedan hacerse camino entre este descontento y sacarle provecho. Los analistas también advierten que, incluso si un político de derecha tiene éxito, eso no necesariamente significa que vaya a resultar en políticas promercado. "Lo que estamos presenciando es esencialmente una falta de confianza en las instituciones y en el liderazgo políticos, una falta de confianza en los medios y un descontento con la calidad de los servicios públicos envueltos en corrupción", declaró Chris Garman, un analista del Eurasia Group. Las elecciones de este año se producen cuando la mayor investigación brasileña de corrupción política, conocida como "Lava Jato" (lavado de autos), alcanza su quinto año. La investigación no sólo involucró al Sr. Lula da Silva, sino que también implicó a gran parte del congreso del país. Los escándalos han coincidido con la peor recesión en la historia de Brasil. No es sorprendente que los brasileños estén tan desencantados. "Además de la continuada agresividad de la operación ‘Lava Jato’, Brasil todavía tiene un desempleo de alrededor del 12 por ciento; todavía tenemos mucho por resolver", comentó Michael Freitas Mohallem, un analista de la escuela de derecho FGV Direito Rio. Las reglas del juego también han cambiado. Los brasileños conocedores de los medios sociales están escapando cada vez más del dominio absoluto de la información proporcionada por Globo, la red televisiva dominante del país. Las donaciones corporativas ya no se permiten en las elecciones, lo cual reduce los ingresos de los partidos tradicionales, mientras que la duración del período oficial de campaña y el tiempo de televisión también se han reducido, lo cual ha recortado el costo de las elecciones. El principal beneficiario hasta ahora ha sido el político de extrema derecha Jair Bolsonaro. Él es un congresista de un pequeño partido, cuya radical retórica en contra de la izquierda, de los delincuentes, de la homosexualidad y de la corrupción — propagada a través de las redes sociales — le ganó índices de aprobación de más del 20 por ciento en una encuesta CNT/MDA de marzo que simulaba una elección sin el Sr. Lula da Silva. A pesar de tener 28 años en el Congreso, él se autodescribe como alguien que no es parte del sistema, hábilmente canalizando la ira de los votantes. Sin embargo, la eliminación del Sr. Lula da Silva pudiera atenuar la urgencia del mensaje del Sr. Bolsonaro. El derechista también pudiera ver su apoyo fragmentado por otros candidatos, como Joaquim Barbosa, un expresidente de raza negra del Supremo Tribunal Federal quien fue implacable con respecto a la corrupción cuando era magistrado del Tribunal y cuyos humildes orígenes pudieran atraer la atención de las masas pobres de Brasil. Otros competitivos candidatos centristas incluyen a Marina Silva, una ambientalista que rompió con el Partido de los Trabajadores del Sr. Lula da Silva, y el exgobernador de la ciudad de São Paulo, Geraldo Alckmin, aunque él pudiera sufrir consecuencias por su afiliación con el Partido de la Social Democracia Brasileña, el cual se ha visto involucrado en los asuntos de corrupción. Otros posibles contendientes incluyen al actual presidente Michel Temer; al ministro de Hacienda Henrique Meirelles; al nuevo gobernador de São Paulo João Doria; al presentador de televisión Luciano Huck; y a algunos candidatos del mundo empresarial. Con la improbabilidad de una candidatura por parte del Sr. Lula da Silva, se anticipa que el Partido de los Trabajadores nombre a uno de sus cofundadores menos conocidos: Jaques Wagner. Se espera que él divida el voto de la izquierda con otro candidato más radical, Ciro Gomes, un exministro. "Con casi total certeza de que Lula va a ser excluido de la contienda electoral de octubre, los votos originalmente destinados al expresidente probablemente se distribuirán entre varios candidatos de centroizquierda", escribió en un artículo Thomaz Favaro, un analista de la consultora Control Risks. Si bien ese pudiera ser un motivo de celebración para el Sr. Maroni — quien le ha ofrecido entrada gratuita de por vida al Club Bahamas a Sérgio Moro, el juez que declaró culpable al Sr. Lula da Silva —, más aleccionador para los mercados es que, incluso si un conservador gana las elecciones, eso no necesariamente significa que Brasil automáticamente vaya a implementar reformas económicas liberales. Numerosos brasileños todavía se oponen a las políticas que pudieran limitar sus privilegios. El Sr. Temer, un centroderechista, por ejemplo, está experimentando índices de aprobación de un solo dígito después de implementar medidas de austeridad y de tratar de reducir el costoso sistema de pensiones del país. "Es justo suponer que las ideas derechistas ganarán más fuerza política, pero existe la contradicción de que los votantes todavía no han dado un mandato para la implementación de una reforma económica liberal", comentó el Sr. Mohallem en FGV Direito Rio. Copyright The Financial Times Limited 2018 © 2018 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.

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