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Novela gótica de América Latina para el mundo

Un fuerte temblor magnitud 6 sacudió El Salvador el 31 de julio en la madrugada y despertó al escritor argentino Patricio Sturlese, que recordó que la vez anterior que visitó este país le tocó vivir un evento similar.

Novela gótica de América Latina para el mundo

Novela gótica de América Latina para el mundo

Un fuerte temblor magnitud 6 sacudió El Salvador el 31 de julio en la madrugada y despertó al escritor argentino Patricio Sturlese, que recordó que la vez anterior que visitó este país le tocó vivir un evento similar.

Sturlese llegó a la capital salvadoreña, en su cuarta escala, en medio de una gira por 10 países de América Latina para presentar en Librería Internacional Libros y Regalos su más reciente novela, “El jardín de los ciervos”, de la editorial DeBolsillo, una obra ambientada en el siglo XVIII, en un castillo de la campiña francesa y en el Palacio de Versalles antes de la caída del último de los Luises.

Este escritor argentino es hoy por hoy uno de los máximos exponentes del género gótico en la región. Sus novelas están llenas de misterio, terror, castillos y mucha historia.

Su pasión por el género inició cuando era un niño y quizá ni él mismo sospechaba que su deseo por esconderse en una casa abandonada cercana a la vivienda de su abuela, a pesar del terror que le causaba, lo llevaría mucho después a reconstruir escenarios que le darían vida a sus novelas.

 “Yo intentaba recrear una realidad que no existía, que el tiempo ya había barrido por completo, y ahí desconocía que ya era un escritor porque estaba escondido en una casa abandonada que era un género literario, estaba dentro de una novela gótica. La vivía por dentro, se había cristalizado...”, recuerda.

Este argentino de 45 años estudió teología y filosofía con los jesuitas en el colegio Máximo de San Miguel, donde el ahora papa Francisco se desempeñó como rector.

Sturlese asegura que nunca quiso ser sacerdote pero estudiaba por vocación histórica. De hecho, aquel recinto de estudios fue también un lugar de inspiración que lo llevó a las letras. “Es un lugar muy emblemático donde está la biblioteca más grande de Latinoamérica en términos teológicos y filosóficos... Es un monasterio enorme con jardines de reflexión, aulas forradas en madera, bosques. Ahí pasé muchos años estudiando y fue la cocina de ‘El inquisidor’”, dice.

En aquel lugar, el autor fue jardinero por más de 12 años, lo que le permitió estudiar lo que deseaba y disponer de tiempo para reflexionar; una combinación que califica como el “combo perfecto” para que aquella novela viera la luz.

 “El inquisidor” fue su primer libro, uno que pasó guardado varios años en un cajón hasta que la crisis económica de Argentina en 2001 hizo que quisiera vender su creación.

 “Si no fuera porque 2001 en Argentina fue una explosión económica que me dejó sin trabajo hoy seguiría siendo un jardinero feliz, con libros escritos guardados en un cajón”, asegura.

La desesperación lo llevó a enviar su libro a varias editoriales dentro y fuera de su país. Fue constantemente rechazado hasta que un editor catalán vio su potencial y en seis meses lo convirtió en un “bestseller”, vendido en 25 países y traducido a numerosas lenguas.

Hoy, Sturlese tiene cuatro libros publicados y sus mercados y públicos son muy amplios. Lo leen desde muy jóvenes hasta personas muy adultas, así como aquellos que se iniciaron en la lectura con él. Las plazas donde registra mejores ventas son España y México, pero ha logrado que sus obras figuren también entre los libros más vendidos en mercados de Suramérica, como Perú y Bolivia.

Curiosamente, hacerse notar en su país natal no fue tan fácil, cosa que solo logró con su tercera novela, “El umbral del bosque”, una obra que admite, a pesar de ser injusto con sus otras creaciones, es su libro favorito.

Fluidez y método

“El inquisidor”, recuerda Sturlese, fue un libro que llegó como una inspiración en un viaje a Roma. Estando en el Campo de Fiori, el autor vio la estatua de Giordano Bruno, quemado por la Inquisición en ese lugar, lo que le hizo darse cuenta de que tendría que escribir sobre ello.

Sturlese asegura que para él ese es el inicio para escribir: un tema que llega sin ser forzado al que después sigue un proceso de investigación, que lo lleva a recorrer sus escenarios, castillos medievales y pueblos con el objetivo de conocer sus costumbres e historias.

 “Estar ahí es experimentar aquello que después se transforma en letras. Me pasó una vez en un castillo al norte de Italia que me perdí adentro por explorar, y pasé un par de horas perdido en el sótano. Ese frío de la piedra, el sentimiento de saber que podría estar atrapado fue muy importante para poder describir lo que uno va a poner en su obra”, dice.

El proceso lo complementa el material de biblioteca y el método: Sturlese escribe todos los días, como si fuera un trabajo de oficina. Eso sí, en horas de la madrugada. Ese trabajo lo ha llevado a publicar cuatro libros: “El inquisidor”, “La sexta vía”, “El umbral del bosque” y su último trabajo, “El jardín de los ciervos”.

 “El jardín de los ciervos”

En su libro más reciente, Sturlese cuenta la historia de Simón Belladona, un “cazador de falsos”, un experto en libros que tenía la capacidad de certificar si algún ejemplar era original o falsificación.

Dado su alto grado de especialización, sus servicios son contratados por la Biblioteca Real de París para certificar la autenticidad de una primera edición de “La divina comedia”, localizada en los sótanos de un castillo. Sin embargo, más allá de verificar el papel, el tipo de tinta, la encuadernación y el carcoma del tiempo, Belladona descubrirá que el libro es solo un pretexto, ya que los nueve anillos del infierno de Dante están materializados en las profundidades de aquel mismo castillo.

 ¿Por qué “La divina comedia”? “Porque ‘La divina comedia’ resume un poco el pensamiento medieval, religioso, y tiene en una misma obra el pecado, la redención, la salvación, todos los estadios. Era el siglo de la Ilustración, era una disputa en los salones hablar de la religión y el razonamiento puro. ‘La divina comedia’ era un mito a ser derribado por la Ilustración”, asegura Sturlese a propósito de su obra.

El escritor argentino prepara ahora su próxima novela, pero prefiere mantener la tensión y no adelantar nada. •

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