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Una nueva mirada

Reseña de La Casa Alemana

Una nueva mirada

Una nueva mirada

Suenan los Beatles en la radio, inicia de la mitad de la década de los 60 en Alemania Occidental y Eva Bruhn va junto con su novio en el auto después de su trabajo; Ludwing prefiere el jazz, y también le gustaría que ella fuera más recatada, que no trabajara y menos en el juicio donde se está llevando la causa contra “La Bestia” y otra decena de militares acusados de torturar y asesinar a miles de judíos en Auschwitz.

Eva es interprete y ayuda a los testigos, sobre todos polacos a contar sus  historias, pero ella no puede compartir con nadie como la pasa en su trabajo. Su familia que maneja “La Casa Alemana” en restaurante y bar tradicional,  no quieren saber nada del juicio, así como la mayoría de alemanes que según los periódicos preferirían que el presupuesto nacional se ocupara para otra cosa y no para remover el pasado.

La economía marcha bien, nadie quiere volver la vista atrás, y a Eva el juicio la está afectando cada vez más, empieza a recordar fragmentos de su niñez, el humo, los olores, una bofetada... y cuando busca respuestas no las encuentra en ninguna parte.

El álbum de fotos está incompleto y su familia se ha cerrado a hablar del tema. Pero ella empieza a investigar sobre su pasado y su vida cambiará por completo.

Proceso de restauración

En La Casa Alemana (editorial Planeta), la escritora alemana Annette Hess , relata el juicio masivo llamado posteriormente el “Proceso de Frankfurt” y  logra llevar al lector a conocer la historia desde el punto de vista o la misma negación de los involucrados y las víctimas. De un joven que ayuda a la fiscalía, y que fue quien tuvo que sacar a su hermano moribundo de la sala de torturas; del peluquero que atendía a los oficiales del campo de concentración; de los médicos que fueron apartados de su familia y que jamás la volvieron a ver; de los que fueron obligados a colaborar so pena de muerte; se los torturados en los campos que solo quieren justicia. 

Y así la autora pone en el tapete la capacidad de empatía masiva, la necesidad de obtener el perdón y el grito desesperado de aquellos que quieren poder olvidar todas las atrocidades de la época.

“Sabes... yo tengo aquí dentro una habitacioncita —Se señaló el vientre, justo debajo del corazón—. Ahí lo tengo metido todo, he apagado la luz y he cerrado la puerta. Ese sitio a veces me oprime... sé que sigue ahí, pero, por suerte, no sé lo que hay dentro. ¿Cinco rusos? ¿Diez rusos? ¿Mi marido muerto? Y ¿cuántos hijos muertos? Ni idea. La puerta está cerrada y la luz apagada”.

Y así hay muchos que se niegan a recordar porque necesitan seguir viviendo.

El mérito del libro, a parte que es una historia que atrapa desde el inicio, es la capacidad que tiene la autora de mostrar al lector una amalgama de emociones desde todas las trincheras, y lo hace con tal maestría que el juicio de quien lee llega hasta el final. ¿Es posible realmente olvidar? ¿Es posible pasar la página y perdonar?.

Las guerras afectan a cada persona de diferente manera.

“La Casa Alemana” vale la pena leerse en estos tiempos, cuando muchas veces la historia y la empatía quedan en el olvido. 

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