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Uso de la tecnología contribuiría a mejorar producción de cultivos

El IICA plantea que el papel de las tecnologías resulta central para superar la pobreza y la inseguridad alimentaria en América Latina.

1 Beneficio.  El estudio indica que un uso intensivo de  las tecnologías mejora la productividad y la calidad de los productos.

1 Beneficio. El estudio indica que un uso intensivo de las tecnologías mejora la productividad y la calidad de los productos.

La incorporación de habilidades digitales en la agricultura requiere de una atención urgente para transformar las prácticas de producción y consumo de alimentos en América Latina y el Caribe, donde al menos 77 millones de personas viven en territorios rurales.

Así lo señala el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el cual considera imperativo el "derribar las nuevas barreras que obstaculizan el acceso de los agricultores al conocimiento, decisivo para mejorar la producción de sus cultivos".

Se estima que en la región, 16 millones de personas se dedican a la agricultura, "actividad que garantiza la seguridad alimentaria y nutricional" de la zona, y menos del 37 % cuenta con opciones de conectividad, una brecha de 34 puntos porcentuales, en relación al 71 % de la población urbana.

"Los beneficios que presentan la adopción de estas tecnologías son múltiples porque permiten mejorar la calidad de la producción, efectuar un cuidado medio ambiental y del suelo, difundir buenas prácticas y el desarrollo de los sistemas alimentarios", señala Sandra Ziegler, consultora del IICA y autora del estudio: "Habilidades digitales en la ruralidad: un imperativo para reducir brechas en América Latina y el Caribe".

Para Ziegler, tanto el acceso como el uso de habilidades tecnológicas son cruciales y requieren ser atendidas.

"No solo se trata de un acceso material a la cobertura, que es por supuesto necesaria pero no suficiente, también es necesario contar con las capacidades para operar estas tecnologías porque no es que estas herramientas de por sí garanticen su utilización, tenemos que contar con personas que estén en condiciones de incorporarlas en sus actividades laborales y cotidianas", explica.

"La adopción de estas medidas digitales redunda en la productividad por lo tanto no estar adoptándolas genera una pérdida de oportunidades importantes en el contexto rural", agrega.

La consultora asegura que las nuevas tecnologías permiten maximizar la producción y llevar alimentos de calidad a una población más amplia, además de transmitir conocimientos sobre buenas prácticas y trasladarlos a otros ámbitos.

Son diferentes las iniciativas desarrolladas en la región para promover la superación de brechas en el acceso como en el uso de las tecnologías, entre estas la estrategia "Smart Farming", asociada al uso de drones, satélites y sensores que permiten producir y transmitir datos sobre los cultivos, recursos naturales y diferentes prácticas de la actividad agropecuaria.

A través del Programa Centroamericano de Gestión Integral de la Roya del Café (PROCAGICA), Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana, utilizan herramientas digitales que permiten proporcionar información adecuada para la toma de decisiones sobre adaptación a la variabilidad y al cambio climático.

Otra estrategia es la de Comercio Electrónico Agropecuario, desarrollada en Brasil, tras la crisis ocasionada por el covid-19. "Pese a que en el municipio la conexión a internet es inestable, los agricultores familiares han podido apropiarse de los teléfonos inteligentes y, especialmente, de WhatsApp para comercializar sus productos mediante reuniones semanales con sus compradores. Este medio permitió fortalecer las redes entre los productores, creando un sistema de evaluación de productos para garantizar la alta calidad", se expone en el estudio.

El documento plantea que el papel de las tecnologías es central para promover medios de vida equitativos en los sistemas alimentarios, así como buscar alternativas para superar la pobreza y la inseguridad alimentaria.

De acuerdo con Enrique Quirós, coordinador del IICA para Centroamérica, a mediados de 2020, se estimaba que cerca 4.4 millones de personas en la región centroamericana (7 % de la población) tenía problemas por la crisis alimentaria.

"Para este año, la situación podría agudizarse y llegar a 8.8 millones, producto de la combinación de la pandemia, eventos climáticos, afectación por la langosta voladora y el aumento en los precios de alimentos que afecta la capacidad adquisitiva de las familias", indica Quirós.

En El Salvador, tanto por la pandemia como los huracanes, más de un millón de personas podrían entrar en crisis o emergencia por inseguridad alimentaria aguda este 2021. El año pasado 400,000 personas, se encontraban en esta condición.

El estudio, elaborado con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Microsoft, concluye que un uso intensivo de las tecnologías, además de abonar a mejorar la productividad y la calidad de los productos, amplía las posibilidades de conocimiento, un factor clave para lograr el desarrollo sostenible de los sistemas agrícolas y alimentarios de la región.

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